Alianza Quinchas, una oportunidad para el desarrollo sostenible de la región

La Serranía de las Quinchas reviste de una importancia especial por ser el último relicto de selva húmeda tropical del Magdalena Medio, albergando una vasta cantidad de flora y fauna propia de un territorio diverso, prestando una serie de bienes y servicios ambientales para la región. También ha sido epicentro de diferentes dinámicas de conflicto como la presencia de grupos armados, falta de oportunidades económicas, cultivos de uso ilícito, tala indiscriminada de árboles, destrucción de especies nativas, entre otras, trayendo consecuencias adversas tanto para la población como para los ecosistemas.

Bajo este contexto, Corpoboyacá, el Programa de Desarrollo y Paz del occidente de Boyacá (BOYAPAZ), la Junta de Acción Comunal de la vereda Curubita, Renacer Verde, Quípama Extrema, la parroquia de Otanche, los Ministerios de Ambiente y de Minas, el Instituto Von Humboldt, la Universidad Santo Tomás y el Grupo E3 se reunieron en Chiquinquirá el pasado 24 de octubre con el fin de conformar la Alianza Quinchas. Durante ésta, se hizo una construcción participativa de una visión común para la región, en la cual se presenta a las Quinchas como un territorio en donde se promueve una cultura de paz, a través del fortalecimiento del tejido social, propiciando escenarios oportunos para el desarrollo de procesos productivos sostenibles, asociativos e incluyentes, partiendo del reconocimiento de la importancia socioambiental territorial.

Esta visión se logra en la medida en que se puedan articular cuatro ejes fundamentales (gobernanza, educación, financiación y productividad). Partiendo desde la gobernanza, se hace necesario fortalecer al sujeto político con el fin de convertir a los ciudadanos en sujetos activos, capaces de tomar decisiones informadas y acertadas en cuanto a la planeación y el ordenamiento del territorio. La promoción de una cultura de paz, convivencia y reconciliación, a través del fortalecimiento de las formas comunitarias en el territorio, será la que permitirá la transformación de los conflictos latentes. Las formas comunitarias serán quienes deberán apropiarse de la conservación, restauración y manejo de los ecosistemas, convirtiéndose el medioambiente en una prioridad para los habitantes de la región. En ese sentido, se otorgará especial relevancia al fomento de sistemas productivos sostenibles, desde la asociatividad, como herramienta esencial para fortalecer la cohesión social y reducir los impactos en el ecosistema regional.

La alianza materializará sus objetivos en el territorio desde diferentes acciones. Por un lado, se propone ser una guía para el desarrollo de un plan de ambiente y paz para la región. Por otro lado, buscará movilizar financiamiento a través de la promoción de proyectos público privados, todo con el claro propósito de generar alternativas sostenibles para los habitantes que además preserven el ecosistema de las Quinchas. Se parte de la premisa que será la comunicación estratégica y coordinada lo que permitirá construir una visión de cambio colectiva. Para la alianza, la educación se convierte en un eje transversal, partiendo del reconocimiento del conocimiento local con el fin de potenciarlo con experiencia de otras regiones.

Para concluir, las partes coincidieron en que la coordinación entre los diferentes actores de la alianza será la que permitirá alcanzar la meta de impulsar un ecosistema de paz, como ejemplo de convivencia pacífica y sostenibilidad para país.